La ciencia del siglo XXI al rescate.
Apunte sobre el TFM de Óscar Santiago Ortega Pérez titulado: Desaparición del Reina Regente: Hipótesis de sus causas y localización. Propuesta de plan de prospección. Universidad de Cádiz (2020).
Cuando pensamos en grandes misterios del mar, a casi todo el mundo le viene a la cabeza el Triángulo de las Bermudas, tesoros hundidos, islas que aparecen y desaparecen o el Titanic.
Sin embargo, aquí en España tenemos nuestra propia tragedia envuelta en misterio: la desaparición del crucero Reina Regente (1) en marzo de 1895. Un buque orgullo de nuestra Armada que se adentró en el Estrecho de Gibraltar con 412 hombres a bordo y del que nunca más se supo.
Durante más de un siglo se ha especulado muchísimo sobre lo que pasó aquella noche de tormenta. Se ha culpado al mal tiempo, a fallos estructurales y hasta a la mala suerte. Pero lo verdaderamente impactante de este Trabajo de Fin de Máster, es que deja a un lado los mitos y aplica ciencia pura y dura para resolver el rompecabezas.
El texto distingue entre lo que se cuenta por ahí y qué es pura leyenda o invento. No tiene nada de divulgación ni de novela histórica: es un estudio técnico pensado para servir de base a una futura búsqueda real. Empieza contando de qué va la historia del naufragio: una Armada española del XIX en plena decadencia, con programas navales a medio hacer, que construye el crucero casi por necesidad siguiendo la filosofía de hacer barcos pequeños, rápidos y muy armados, en vez de acorazados que aquella España no podía pagar.
Le dedica un capítulo entero al estado del buque antes de zarpar —armamento, estabilidad, dotación— y ahí suelta su primera hipótesis coherente: al cambiar la artillería principal de cañones de 203 mm a otros de 240 mm, más pesados, y bajar la altura de la borda, el barco se quedó con menos francobordo (2) y peor estabilidad de la prevista en el diseño original.
Después viene un capítulo de meteorología muy bien documentado, con boletines de la época y partes de otros buques, que reconstruye un temporal duro del suroeste con rachas de hasta 55 nudos.
Desde aquí, reconstruye, telegrama a telegrama y testimonio a testimonio, las últimas horas del barco casi como un investigador policial. Cruza la declaración de un dragomán francés que vio con catalejo a alguien caer al agua cerca de las hélices, los avistamientos del vapor inglés Mayfield, y sobre todo la investigación que hizo en 1895 el propio capitán de fragata Aguirre (3) entrevistando a dos campesinos de Bolonia que vieron hundirse un barco de guerra.
Con eso, más los cálculos de estabilidad del informe oficial de 1896, propone cómo se hundió: un viraje hacia poniente buscando resguardo, navegar con la mar de popa —la peor postura posible para ese inestable barco— y un vuelco repentino cerca de Punta Camarinal (4).
Aplica tecnología del siglo XXI a un misterio del siglo XIX. Usa un modelo matemático que calcula hacia atrás cómo se mueven las cosas en el mar arrastradas por las corrientes y el viento —hoy en día se usa para localizar los restos de un avión caído al mar o saber de dónde provienen un vertido de petróleo—. Con los objetos encontrados en la costa en las semanas siguientes al naufragio, y sabiendo cómo se movió el mar en esa fecha, calcula hacia atrás desde dónde vinieron flotando esos restos, y así consigue acotar una zona probable donde buscar el barco hundido. Acaba proponiendo un plan para ir a buscar el barco: con qué medios y como y en qué orden se deben ejecutar los trabajos. Viene a decir: «Si sacáis los buques hidrográficos con sonar y cámaras subacuáticas y buscáis en estas coordenadas concretas, lo vais a encontrar».
Reúne todo lo que se sabe del hundimiento para acotar dónde puede estar el pecio y logra situar la zona más probable del naufragio entre la playa Bolonia y Punta Camarinal, la búsqueda más precisa lograda hasta el momento.
Aporta el croquis del dragomán Malpertuy (5), las coordenadas de los avistamientos de Bolonia, la dotación completa, dato que no suelen salir en las abundantes versiones del hundimiento que podemos encontrar en las redes. No te vende la moto, o en este caso el barco, va mesurando cada afirmación y, cuando dos fuentes se contradicen, lo dice sin más en vez de elegir la que más le conviene.
Dejo el enlace más abajo. Si quieres, sáltate la parte más técnica para no complicarte —yo mismo lo he hecho—, pero aunque el trabajo tiene un nivel bastante complejo y riguroso, vale mucho la pena echarle un vistazo.
B+IA
https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=6110384
(1) El Reina Regente fue un crucero protegido de la Armada Española, botado en 1887 y considerado uno de los buques más avanzados de su época. El 11 marzo de 1895 se vio atrapado por un devastador temporal mientras navegaba de Tánger a Cádiz. El buque se hundió en el golfo de Cádiz sin dejar supervivientes, convirtiéndose en una de las mayores tragedias navales ocurridas en España.
(2) El francobordo es la altura del barco que sobresale por encima del agua, desde la superficie del mar hasta la cubierta. Es el «margen de seguridad» del barco: cuanto mayor sea esa altura, más difícil será que las olas entren a bordo o que la nave se inunde al llevar carga.
(3) El Capitan General de Marina del Departamento de Cádiz envió al capitán de fragata Miguel de Aguirre, junto al alférez de navío José de Chereguini, a la zona de Tarifa para interrogar a los testigos y verificar la veracidad de los avistamientos. La investigación dio credibilidad a los testimonios, ayudando a determinar y delimitar los puntos clave donde el buque pudo haber zozobrado y la trayectoria que siguieron los restos flotantes recuperados en la costa gaditana.
(4) La punta Camarinal es un cabo situado en la vertiente atlántica del norte del estrecho de Gibraltar, en Tarifa. No confundir con el faro de Camarinal, que se encuentra en el cercano cabo de Gracia, situado al oeste.
(5) Era el primer dragomán de la legación francesa en Marruecos. Fue el que presenció las primeras maniobras del crucero Reina Regente al salir de Tánger en medio del temporal. Un dragomán era un mediador diplomático, hoy podría pasar como interprete diplomático o agregado cultural.
Fuentes consultadas:
Libro El legado de nuestros marinos: Benidorm y la Marina Mercante (Eusebi Chiner Vives, Antonio Couto de Granja y César Evangelio Luz).
Libro Historia marinera de Benidorm (Carlos Llorca Baus).
HISTOBENIDORM
https://censoarchivos.cultura.gob.es/CensoGuia/fondoDetail.htm?id=72167
https://marinacivil.com/index.php/articulo/general/13229-el-benidorm-que-nunca-existio
Libro Nuestros Piratas (Àngel Joaniquet)