Tres U-boote en aguas del Levante español (1916-1918)

 

Los submarinos alemanes que hundieron barcos frente a la costa levantina durante la Gran Guerra formaban parte de la flotilla de Pola (hoy Pula, Croacia) y salían a patrullar desde Cattaro (hoy Kotor, Montenegro), en el fondo del Adriático. El U-35 y el U-34 se unieron a esa flotilla en agosto de 1915. El U-64 llegó en noviembre de 1916. Siguiendo sus hundimientos día a día se puede reconstruir buena parte de lo que hicieron en nuestras aguas.

El U-35 de Arnauld de la Perière

Lothar von Arnauld de la Perière es el comandante de submarino con más barcos hundidos de la historia, con 194 buques y unas 454.000 toneladas. A la mayoría los detuvo siguiendo las reglas de presas y los mandó a pique con el cañón de cubierta.

Entre el 13 y el 19 de junio de 1916 el U-35 hundió barcos casi a diario. Después no consta ningún hundimiento hasta el 23, y desde ese día siguió hasta el 29. Según la prensa, la mañana del 21 el submarino entró en el puerto de Cartagena con una carta del Káiser para Alfonso XIII, en agradecimiento por la acogida de los refugiados del Camerún. Se conserva una fotografía del U-35 abarloado en aquel puerto al mercante alemán Roma.1

En agosto de ese año hundió dos vapores españoles, el Ganekogorta Mendi el día 9 y el Pagasarri el 11. En febrero de 1917 volvió a atacar varios días seguidos. El 14 cayeron la goleta Mery y el vapor italiano Oceania, el 15 dañó al británico Buranda y el 16 hundió los italianos Prudenza y Oriana.

El U-34 de Klasing y Canaris

La patrulla que el U-34 hizo en mayo de 1917, con Johannes Klasing al mando, es la que mejor se puede seguir. Empezó el día 10 con el velero español Carmen, de 319 toneladas. El 11 hundió el vapor griego Lefkosia y el transporte de tropas francés Medjerda, que iba de Orán a Port-Vendres con pasaje y carga. Lo torpedeó a las siete y diez de la tarde, a 6 millas del cabo de Tortosa. Murieron 344 personas.2

Después cayeron el británico Zanoni el 12, el francés Gravelinoise y el portugués Tejo el 14 y el británico Tung Shan el 15. El 16 hundió el velero Dorothy Duff y atacó al Patricio, un vapor de la Marítima Vizcaína que llevaba carbón de Newport a Barcelona. El Patricio no paró cuando se lo ordenaron y recibió un cañonazo por encima de la línea de flotación a 20 millas al este de Dénia, pero no se hundió.3

El 17 le tocó al italiano Alfonso y el 19 al Mardinian, británico, que venía de Calicut con destino a Londres. Lo torpedearon a 4 millas al sur de Tabarca, aunque otra versión lo sitúa a 9 millas al sur del cabo de Santa Pola.4 La tripulación se salvó entera. El 20 hundió el Caspian y el 21 el velero francés Saint Michel.

Entre enero y marzo de 1918 el U-34 estuvo al mando de Wilhelm Canaris, el mismo que años después dirigiría la Abwehr. Con él hundió el Djibouti el 28 de enero, el Maizar el 30 y, el 6 de febrero, el Ville de Verdun, que iba de Dakar a Marsella y fue torpedeado frente a Guardamar con diez muertos.5

Durante años se dio por hecho que al U-34 lo hundieron cerca de Gibraltar el 9 de noviembre de 1918. Hoy se piensa que se perdió bastante antes, aunque sigue sin saberse cuándo ni cómo.6

El U-64 de Moraht

En diciembre de 1917 el U-64 de Robert Moraht hundió el Adour el día 9, el Crathorne y el estadounidense Owasco el 10, el D. A. Gordon y el Minorca el 11 y el Coila el 14. Al menos tres de ellos se fueron a pique frente a Alicante.

El Owasco hacía la ruta de Norfolk a Génova y perdió a dos hombres. Su posición no está clara, porque el diario de guerra del submarino da una distinta de la que recogen otras fuentes.7 El D. A. Gordon iba en lastre de Marsella a Melilla y tuvo un muerto. El Minorca, también en lastre, cubría Génova-Cartagena y se hundió a dos o tres millas del cabo de las Huertas sin víctimas.

Moraht volvió en cuanto empezó 1918. El 30 de enero hundió el Minnetonka, el 4 de febrero el Participation, el 5 el Caprera y el 6 el Duca di Genova. El 7 dañó al Montenegro y el 8 echó a pique los veleros Agnese Madre y Emma Felice. El Caprera, un vapor de pasaje de los ferrocarriles del Estado italiano, se hundió frente a Villajoyosa sin víctimas, y en el registro consta que el ataque fue dentro de aguas españolas.8

El último ataque que se conoce del U-64 es del 17 de junio de 1918, contra el británico Kandy, que quedó dañado.

España neutral

Algunos submarinos acabaron en puertos españoles. El UC-52 entró en Cádiz el 11 de junio de 1917 escoltado por el torpedero N.º 6. Iba de Kiel a Pola y traía rotos los engranajes que acoplaban los motores diésel. Al día siguiente lo remolcaron al arsenal de La Carraca, donde entró en el dique n.º 4. Franceses, británicos e italianos pidieron su internamiento, pero el Gobierno autorizó la reparación y le dio de plazo hasta el 29 de junio. Esa madrugada salió escoltado por dos torpederos españoles, se escabulló entre el submarino británico y las lanchas que lo esperaban fuera y el 8 de julio llegó a Cattaro.

Esa misma noche el Gobierno publicó un real decreto que prohibía la entrada de submarinos en aguas españolas. El que lo hiciera obligado por una avería quedaría internado hasta el final de la guerra.

Con el decreto ya en vigor llegó el UB-49. Había salido de Kiel el 22 de agosto de 1917 para unirse a la flotilla de Pola en Cattaro y, antes de cruzar el Estrecho, hundió seis barcos. Una avería en los tanques le hizo perder combustible y el 9 de septiembre tuvo que entrar en Cádiz. Quedó en el arsenal de La Carraca9, y esta vez las autoridades españolas preparaban su internamiento, pero la tripulación reparó los tanques, cargó combustible y el 6 de octubre se escapó. Aquella estancia dio muchos quebraderos de cabeza a la diplomacia española y costó el puesto a varios mandos militares. El UB-49 llegó a Cattaro y siguió la guerra en el Mediterráneo. En sus ocho patrullas hundió 40 barcos.

En julio de 1917 el Departamento de Estado norteamericano pidió a su embajada en Madrid que rebatiera al Gobierno español, que sostenía que el único barco hundido por submarinos dentro de aguas territoriales españolas era el noruego Tiger. Washington tenía declaraciones juradas de marinos estadounidenses según las cuales el Voss se había hundido a un cuarto de milla de la costa y el Tromp a milla y media.

Otra cosa es saber si los submarinos se aprovisionaban en la costa mediterránea española. Ahí los historiadores no se ponen de acuerdo.

Eduardo González Calleja, que ha trabajado con los archivos de la Marina francesa, cree que suministrar a los submarinos fue la principal ocupación del servicio secreto alemán en España. Él mismo reconoce, eso sí, que al principio de la guerra las flotillas de apoyo se organizaron entre Cádiz y Canarias, porque el Mediterráneo se consideraba demasiado arriesgado. En estas aguas señala sobre todo a Mallorca, donde el avituallamiento habría corrido a cargo de contrabandistas.10

Y en Mallorca sale siempre Juan March. Pere Ferrer, que ha estudiado su papel durante la guerra, defiende que el contrabando ayudó a trasladar el conflicto al Mediterráneo occidental, donde Alemania no tenía aliados y solo March podía echarle una mano. Lo que sí consta es que en 1916 el Estado expropió Cabrera a su propietario, Sebastià Feliu i Fons, por razones de defensa nacional. Le pagó un justiprecio de 362.148 pesetas y puso en la isla un destacamento militar. Algunas versiones lo atribuyen a avisos del Almirantazgo británico sobre submarinos alemanes con bandera austrohúngara que se refugiaban en la isla, y otras añaden que March los abastecía desde s’Avall, su finca de la costa de Mallorca. Ese vínculo con March no lo he visto respaldado en ningún documento publicado.11

Los aliados, desde luego, no se fiaban. En noviembre de 1917 la Marina francesa tenía puestos en Alicante, Dénia, Valencia, Cartagena, Tarragona y Palma, entre otros, y pedía a sus agentes informes y fotografías de cualquier avituallamiento, además de que no perdieran de vista los faros desde los que se sospechaba que se hacían señales. Italia montó su propia red, con una zona del cabo de Gata al de San Antonio y otra en Baleares. Toda esa vigilancia demuestra que la sospecha existía, no que el suministro se produjera.

Gerhard Lang-Valchs repasó lo publicado sobre el asunto en la Revista de Historia Naval (n.º 164, 2024) y concluye que, en el Mediterráneo, hay dudas razonables. Recuerda que al empezar la guerra la red de apoyo de la Marina alemana ni siquiera contemplaba a los submarinos. A eso se suma la autonomía de los grandes submarinos de Cattaro, como el U-35 o el U-34, de unas 8.800 millas en superficie, muy por encima de lo que pedía un viaje de ida y vuelta desde el Adriático hasta Levante.

Por ahora, para la costa mediterránea hay sospechas y acusaciones, pero no he encontrado pruebas documentales de que ese abastecimiento se produjera.

B+IA

Notas

1 La visita la recogen varios artículos de prensa, entre ellos los de Público (2008) y Noticias de la Villa (2019), y la menciona Del Río Pellón al tratar las protestas aliadas. La fotografía del U-35 junto al Roma se conserva en Wikimedia Commons.

2 Fecha, posición, ruta y víctimas según la ficha del buque en uboat.net. Algunas publicaciones locales dan el 10 de mayo y 341 muertos.

3 uboat.net lo da como dañado por un solo impacto de cañón, y Del Río Pellón lo cita entre los buques atacados, no entre los hundidos. Algunas crónicas locales lo dan por hundido.

4 Las dos posiciones figuran en la ficha del buque en uboat.net.

5 uboat.net atribuye este hundimiento a Canaris, que mandó el U-34 entre el 18 de enero y el 13 de marzo de 1918. Algunas crónicas alicantinas se lo atribuyen a Klasing.

6 Así lo recoge uboat.net, que da por probable que el submarino se perdiera antes del 9 de noviembre.

7 La ficha de uboat.net sitúa el hundimiento en 38° 28′ N, 0° 13′ O, y anota que el diario de guerra del U-64 da 38° 10′ N, 0° 18′ O.

8 Según la ficha del buque en uboat.net. Algunas crónicas locales dicen que solo quedó averiado.

9 Las fechas de entrada en Cádiz y de la fuga, los seis hundimientos del viaje y el total de 40 barcos proceden de uboat.net, en las fichas del UB-49 y de su comandante, Hans Joachim von Mellenthin. La fecha de salida de Kiel y la avería en los tanques, de la Wikipedia en inglés. La estancia en el arsenal de La Carraca, de [referencia del documento].

10 González Calleja lo menciona en una entrevista con la agencia EFE publicada en El Progreso el 13 de diciembre de 2014.

11 Es la versión que recoge, sin citar fuentes, el artículo de Wikipedia sobre Juan March.

Fuentes

Helgason, Guðmundur. uboat.net. German and Austrian U-boats of World War One. Fichas de los submarinos U-34, U-35, U-64 y UB-49, del comandante Hans von Mellenthin y de los buques atacados.

«SM UB-49», «SM U-34 (Germany)» y «SM U-35 (Germany)». Wikipedia en inglés. Para la salida del UB-49 de Kiel y su avería, y para la autonomía de los submarinos, con datos técnicos de Gröner, Jung y Maass, U-boats and Mine Warfare Vessels, 1991.

Papers Relating to the Foreign Relations of the United States, 1917. Supplement 2, The World War, vol. II. Documento 763.72111Sp1/21. Office of the Historian (history.state.gov).

Del Río Pellón, José Ángel. «El UC-52 en Cádiz. La neutralidad española en entredicho». Revista General de Marina, tomo 286, junio de 2024, pp. 913-925.

González Calleja, Eduardo. «Información, espionaje y contraespionaje en España durante la Primera Guerra Mundial» (I y II). Conversación sobre Historia, 28 de diciembre de 2020 y 6 de febrero de 2021.

«Corcubión abastecía clandestinamente a submarinos alemanes durante la I Guerra Mundial». Entrevista de EFE a Eduardo González Calleja. El Progreso, 13 de diciembre de 2014.

Lang-Valchs, Gerhard. «El mito del apoyo a los submarinos alemanes en las costas españolas del Mediterráneo durante la Gran Guerra (1914-1918)». Revista de Historia Naval, n.º 164, 2024, pp. 83-106.

«1916, un verano dramático en el Mar Balear». Última Hora, 4 de septiembre de 2016. Incluye declaraciones del historiador Pere Ferrer.

«Lothar von Arnauld». Público, 20 de agosto de 2008. «Los cazatesoros rondan de nuevo aguas del Estrecho». Noticias de la Villa, 29 de julio de 2019.

«Juan March». Wikipedia en español.

Cuaderno de Bitácora

Los barcos de Tintín: calderas, pistones y estelas

Por motivos de derechos de autor y propiedad intelectual, no se reproducen viñetas ni imágenes originales en este texto. Tintín viajó por casi todos los medios imaginables: en avión, en tren, en motocicleta, en submarino de bolsillo y hasta en cohete lunar. Pero durante buena parte de sus aventuras, sobre todo entre 1940 y 1958,

Leer más »

La huida del UB-49

La huida del submarino UB-49 del arsenal de La Carraca en 1917, es un hecho real. Los personajes de Lola Ortega, el teniente Maldonado, Weiss, Brandt, Krauss y Anselmo Donoso, así como la trama de espionaje, son invención del autor. I El UB-49 entró en el arsenal de La Carraca el 9 de septiembre de

Leer más »

La última derrota del Reina Regente

Nota: Aunque este relato toma como referencia de partida acontecimientos reales y figuras documentadas, el autor, con el propósito de favorecer el ritmo narrativo y la trama, se han tomado ciertas licencias respecto a la cronología, los escenarios y algunos rasgos de los personajes. En consecuencia, el desarrollo argumental, las situaciones dramatizadas, los diálogos y

Leer más »

El oro del Zar

Londres La orden de marcha le llegó a Edward Callahan en un sobre azul sin membrete, cita directa en los sótanos del Almirantazgo antes del amanecer. Tras seis años asumiendo identidades prestadas por media Europa, sabía que el frío de Whitehall a esas horas solo auguraba misiones de las que nadie querría hacerse responsable después.

Leer más »

Barcos españoles hundidos en la Primera Guerra Mundial (Parte I)

Neutralidad, guerra submarina y pérdidas de la marina mercante española   Cualquiera que se asome a las pérdidas de la marina mercante española en la Primera Guerra Mundial se topa enseguida con que las cifras no coinciden. Un resumen publicado por la Revista de Historia Naval de la Armada habla de 87 embarcaciones hundidas, 167.892

Leer más »

Barcos españoles hundidos en la Primera Guerra Mundial (Parte II)

Neutralidad, guerra submarina y pérdidas de la marina mercante española 8. 1918: el último año: compensaciones Los hundimientos no cesaron en 1918. La presión sobre el Gobierno español llegó a su punto más alto justo cuando Alemania debía empezar a responder por el tonelaje perdido y por lo difícil que se había vuelto mantener abierto

Leer más »