Con toda seguridad, esta fue la última fotografía tomada del trasatlántico Príncipe de Asturias, orgullo de la naviera Pinillos y de la flota trasatlántica española.
En la fotografía de Manuel Belda, tomada a menos de doscientos metros de distancia desde la cubierta del Infanta Isabel, el correo trasatlántico Príncipe de Asturias se muestra veloz y marinero, sin que nada presagie su desafortunado final.
El Infanta Isabel atravesaba el Atlántico desde Buenos Aires de vuelta a la península y acababa de cruzar el ecuador. El Príncipe de Asturias, por su parte, hacía el viaje a la inversa. Los dos buques se cruzaron a cinco grados de latitud norte. Eran las 10 de la mañana de un despejado 28 de febrero de 1916. Por la megafonía del Infanta Isabel se alertó de que ambos buques iban a cruzarse a escasa distancia, apenas a doscientos metros. El pasaje se aprestó en cubierta para ver el excepcional hecho y saludar; la misma actividad se repetía en la cubierta del Príncipe de Asturias.
Uno de los pasajeros del Infanta Isabel, Manuel Belda —del que conocemos su rostro por una foto, pero del que nada más sabemos—, situó su cámara sobre el trípode y disparó. En la fotografía se puede apreciar nítidamente la cubierta del Príncipe de Asturias y, como señala el redactor de la revista Mundo Gráfico:
«…los pasajeros aparecen sobre cubierta saludando efusivamente a los del Infanta Isabel… cómo iban a pensar en aquellos gratos instantes, encontrándose ya tan próximos al fin del viaje, que nunca más habían de volver a tierra».
En la madrugada del 5 de marzo, mientras en los salones de primera clase se celebraba la noche de Carnaval, la fatalidad alcanzó al buque. En medio de una violenta tormenta de fuertes ráfagas de viento e intensa niebla, el Príncipe de Asturias chocó contra un arrecife y en apenas seis minutos zozobró.
Refugiados que huían de las miserias de la Primera Guerra Mundial, personas que buscaban una nueva oportunidad en Hispanoamérica e individuos de todo pelaje, se mezclaban en las bodegas del buque. El naufragio se llevó consigo al fondo del mar a 452 pasajeros y tripulantes según el balance oficial, aunque la cifra real fue probablemente mucho mayor, ya que se sospecha que el trasatlántico transportaba a más personas de las declaradas. De hecho, la Armada Brasileña cifró en un millar las víctimas del naufragio.
La instantánea tomada desde el Infanta Isabel se publicó en la revista Mundo Gráfico el 22 de marzo, apenas dos semanas después del suceso: todo un récord de celeridad para la prensa de la época.
B+IA
Fuentes:
Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España y libro «El misterio del Príncipe de Asturias, el Titanic español», de Isidor Prenafeta Siles, Editorial Noray, 2012.