El naufragio de los vapores Gijón y Laxham

El vapor correo Gijón, fue un encargo de la naviera Óscar de Olavarría y Cía. al astillero William Pile de Sunderland, Reino Unido. Bautizado como Marqués de Núñez, fue vendido en 1875 a Antonio López y Cía. de la Compañía Trasatlántica, cambiando su nombre por el de Gijón. Desplazaba 3500 toneladas que eran empujadas por el vapor que producían sus cuatro calderas. Su casco de acero medía 88 m de eslora, 11 de manga y 8 de puntal y podía albergar a 800 pasajeros más 100 tripulantes. Contaba con botes salvavidas con capacidad para 356 personas. En el momento del accidente, cubría la ruta Santander, La Coruña, Puerto Rico y La Habana.

El Laxham, más pequeño, procedía del puerto de Tangarog en el Mar de Azov, Rusia, cargaba trigo rumbo a Róterdam. Desplazaba 2.500 toneladas, medía 75 metros de eslora, 10 de manga y 5 de puntal. Estaba movido por una máquina que desarrollaba 110 caballos, a bordo viajaban 24 personas.

Eran las 16:00 horas del 21 de julio de 1884, cuando el Gijón zarpó de La Coruña presto a cruzar el Atlántico rumbo a Puerto Rico con 115 pasajeros y 79 tripulantes. A las 18:00 entró en un espeso banco de niebla y dispuso los motores a media máquina emitiendo las señales acústicas reglamentarias. Poco después, alrededor de las 20:00 horas, cuando navegaba frente al cabo Vilán, en plena Costa da Morte, a unas treinta millas al este de la Torre de Hércules, y pese a extremar las precauciones, el Gijón no pudo evitar la colisión con el carguero británico Laxham, al que embistió por su costado de estribor.

Ni la intensa vigilancia establecida —compuesta por el contramaestre, dos serviolas situados en el castillo y un vigía de tope en la cofa del palo mayor—, ni las maniobras desesperadas ordenadas por ambos capitanes consiguieron impedir el abordaje. La proa del Gijón penetró profundamente en el costado de estribor del Laxham, a la altura de la sala de máquinas, quedando ambos buques unidos durante unos instantes.

Esta circunstancia permitió que numerosos tripulantes del vapor inglés, conscientes del peligro que corrían, saltaran a la cubierta del Gijón en busca de refugio. Apenas diez minutos después, cuando el vapor español dio máquina atrás y ambos cascos se separaron, el Laxham desapareció entre la niebla para hundirse pocos segundos después.

El capitán Baldomero Iglesias, al mando del Gijón, ordenó inmediatamente arriar un bote salvavidas para socorrer a quienes habían caído al mar desde el buque inglés. Sin embargo, nadie era aún plenamente consciente de que el vapor español también había sufrido daños mortales y tenía igualmente los minutos contados.

Cuando finalmente se ordenó preparar el resto de las embarcaciones salvavidas, probablemente ya era demasiado tarde. Aunque el Gijón disponía de botes y de cerca de novecientos anillos salvavidas, ocurrió lo que nunca debería suceder en una emergencia de esta naturaleza. La desesperación por alcanzar los botes, acabó en graves enfrentamientos, llegándose en algunos casos a algo más que a las manos. De nada sirvieron los esfuerzos por mantener la calma del capitán, la oficialidad y la tripulación.

Vapor correo Gijón

El naufragio costó la vida al capitán Baldomero Iglesias, a toda la oficialidad y a los maquinistas, que permanecieron en sus puestos hasta el último momento intentando mantener el buque a flote más allá de su deber. Perecieron 116 personas, de las cuales 110 pertenecían al Gijón y 6 al Laxham, entre estas últimas la esposa y los dos hijos pequeños del capitán británico.

Un total de 102 supervivientes fueron rescatados por diversos buques españoles, británicos y franceses que acudieron al lugar del siniestro. Entre ellos destacó el vapor español Santo Domingo, de la Compañía Trasatlántica, al mando del capitán Antonio Viñes, que logró rescatar a 56 personas y desembarcarlas sanas y salvas en La Coruña. Nueve de los marineros salvados pertenecían a la tripulación del Gijón y eran naturales de Benidorm.

Desgraciadamente, se desconocen los nombres de esos nueve marineros benidormenses. La breve y conmovedora reseña publicada por el diario La Unión el 28 de agosto de 1884, al igual que las noticias aparecidas en otros periódicos de la época, no llegó a identificarlos. No obstante, en un artículo muy trabajado publicado en la revista de fiestas de Benidorm de 2010, y firmado por Azahar Maris Llorca y su padre Erik, se citan los nombres de Miguel Such Llorca, José Orts i Orts, Bautista Orts, Jaime Llinares, Pedro Pérez, Jaime Ibars, Manuel Pérez, Juan Bautista Terol, Aurelio Pérez, Miguel y José Llinares (probablemente familia), Manuel Pascual, Pedro Luch y Domingo Barber, entre los cuales podrían encontrarse aquellos nueve supervivientes.

Algunas publicaciones de la época atribuyeron erróneamente al capitán del Santo Domingo el apellido Vives en lugar de Viñes. Dado que el apellido Vives posee una larga tradición marinera en Benidorm, este error ha dado pie a que algunas páginas web planteen la posibilidad de que el capitán también fuera natural de esta localidad, al igual que los marineros rescatados por él. La historia habría sido extraordinariamente emotiva, pero las investigaciones realizadas indican que no fue así.

Sin embargo, sí existió un marino benidormense apellidado Vives vinculado al Santo Domingo. Se trataba de Antonio María Vives i Orts, quien sirvió como tercer oficial durante la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898.

Durante aquella contienda, la Compañía Trasatlántica Española puso varios de sus buques al servicio de la Armada, destinados al transporte de tropas, pertrechos y suministros hacia Cuba. Uno de ellos fue precisamente el Santo Domingo, artillado como crucero auxiliar con la misión de intentar romper el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos sobre la isla. El 11 de julio de 1898, el buque fue hundido por unidades de la escuadra norteamericana, encontrándose a bordo Antonio María Vives i Orts en calidad de tercer oficial.

 

B+IA

Fuentes: Azahar Maris Llorca y Erik Maris, Libro de Fiestas Patronales de Benidorm 2010 / Libro Historia Marinera de Benidorm de Carlos Llorca Baus / Manuel Rodríguez Aguilar / Biblioteca Nacional de España / Wikipedia / Diario La Unión. Madrid, 28-08-1884 / La Correspondencia de España. Madrid, 26-julio-1884.

 

El hundimiento de los Vapores Gijón y Laxham História de un infortunio

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